Todo cuidador profesional debe atender una serie de necesidades de la persona mayor a diferentes niveles. La higiene corporal es necesaria para mantener la piel limpia, hidratada y sana, y se debe realizar diariamente en los ancianos, tanto en los sanos como en los enfermos.

La persona mayor debe conocer el procedimiento de aseo. De esta forma, durante el mismo, estará más colaborativo y padecerá menor ansiedad. También se puede realizar el aseo en la cama. En este caso habrá que hacerlo por zonas del cuerpo. Axilas, brazos y piernas, espalda y tronco, pies, etc…

La afectividad es un aspecto fundamental en los cuidados a la persona mayor. Una sonrisa o un abrazo. Un simple gesto de complicidad. Las caricias, sobre todo en las manos. Aportan una dosis de bienestar al mayor y a su cuidador.

Debemos respetar sus deseos. Aunque veamos que el mayor tiene mermadas sus capacidades no deja de ser una persona adulta como los demás, que tienen una larga vida a sus espaldas. También puede ser capaz de comprender las cosas y de tomar decisiones. Por ejemplo debemos informales siempre sobre su salud.

La alimentación de las personas mayores, como en todas las etapas de la vida, debe ser equilibrada y variada, sin carencias de ningún grupo de alimentos. Lo recomendable es hacer el mismo número de comidas como mínimo, pudiendo añadirse un almuerzo a media mañana y una merienda, siempre frugales. Las cenas deben ser lo más ligeras posible para que la digestión se realice con facilidad y la conciliación del sueño se haga sin dificultad. No hay que olvidar que los mayores deben mantener su patrón de sueño.

Una buena alimentación no sólo aporta grandes beneficios sino que también ayuda a prevenir muchas enfermedades. En el caso de las mujeres, sobre todo si se encuentran en la fase de menopausia, una de las principales enfermedades que se pueden observar es la osteoporosis. Se recomienda en este caso aumentar la ingesta de calcio para el fortalecimiento de los huesos. El calcio se encuentra en la leche y sus derivados (queso, yogur, etc.).

En este mismo sentido una buena alimentación favorece la prevención de enfermedades que pueden afectar al bienestar de nuestros mayores, o provocar estados de desnutrición, aumento de la posibilidad de padecer problemas cardiacos, infecciones respiratorias, etc…

Uno de los cuidados fundamentales a incluir en esta etapa es asegurar el aporte de los nutrientes necesarios combinado con el mantenimiento de un buen estado de hidratación y con la realización de ejercicio físico en la medida de sus posibilidades. De esta manera la persona mayor mantendrá, además de un buen estado de salud fisiológica un estado óptimo en todos los aspectos de su vida.

Si tienes alguna duda o pregunta sobre el cuidado para personas mayores puedes escribirnos, en lo menos posible te daremos una respuesta a tus inquietudes o dudas, puedes hacerlo en nuestro formulario de contacto.

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